TIERRA Y FUEGO (para cerámica )
Empecé esculpiendo en barro con técnica de adición desde Bellas Artes en los años 80. Usé planchas de hierro, bisagras para dar movimiento y técnicas de recorte con elementos figurativos de carácter rupestre.
Primero construía las piezas en el taller de escultura de la Universidad de Bellas Artes “Sant Jordi”, donde las soldaba y poco a poco las comencé a relacionarlas con la tierra.
El aprendizaje de soldadura con autógena y con churros, se lo debo a mi amigo Bienvenido, responsable del desguace de la Calle Covadonga de Sabadell. En este desguace pasaba los sábados saltando entre sus piezas de hierro.
Vacunas aparte, recuerdo esa época de descubrimiento como mi proceso iniciático en arte povera: raíces, maderas traídas por la marea, estancias en la Bisbal. No obstante el hierro y sus óxidos me cautivaban porque evocaban el paso del tiempo.
Camisa de fuerza. Oxido de hierro. Couderc.
Las piezas recortadas y ensambladas salían del desguace y las pagaba a peso. Con el tiempo, tras llevar las obras a la facultad de Bellas Artes, y siendo visionadas por mi profesor de escultura, el Sr. Doñate, recorrían el viaje de vuelta al desguace, ya que no me cabían en mi estudio de la Calle Gurrea, también de Sabadell.
Al poco tiempo de trabajar con el barro, me di cuenta de que me resultaba muy caro hacer de dos a tres cocciones, y por eso fui probando materiales y técnicas para hacer mono-cocciones. Al mismo tiempo, los trabajos de escayola, texturas y óxidos, se apoderaron de mi lenguaje plástico.
Considero que ésos primeros años que dediqué los dedique a la creación y a los viajes que fueron catárticos, ya que necesitaba sacar todos mis fantasmas y sentirme libre. No pienso especificar… todos los creativos estamos un poco fuera de lugar, y tenemos una visión algo distorsionada de la realidad. Estos mecanismos nos permiten sobrevivir y sobrellevar la vida anacoreta del artista.
A veces he trabajado con materiales simbólicos para dar a mi obra una experiencia temporal, sin olvidar la combinación de inteligencia-sentidos-experiencia.
El arte no deja de conmemorar algo, algún suceso, y poco a poco vas adquiriendo un lenguaje, una caligrafía, un alfabeto, vas detectando lo que es superfluo.
Mis códices de jabón son piezas de gran formato, que no formalmente son cerradas, pero son “inhojeables”. En todo caso no debe hacerse simplemente una lectura formal de mi trabajo; ni son cancioneros de la edad media, ni libros de liturgia; pero el material, jabón reciclado, permite asociarlo a la primera oleada de la pandemia del COVID de 2019.
Estas piezas de gran formato esperan ser expuestas en un lugar concreto de peregrinación como monasterios, por aquello de la magia y la catarsis de la curación.
Mis últimos trabajos en cerámica remiten al mar, la ecología y a la reivindicación del feminismo.
Ver post sobre ostracas: https://acaisabadell.com/ostracas-de-la-antigua-atenas-inspiracion-serie-ostracas-ana-couderc/


