Academia Acai Sabadell


Dibujo de memoria

Nuetra visión no funciona como una cámara fotográfica aunque así lo afirmen muchos manuales de dibujo.

Vamos a ver cómo podemos comenzar a entender, a resolver lo que nos plantea dibujar de memoria. Aunque todos reconocemos tener lagunas en nuestros recuerdos, de momento no ligaremos eso con la función cerebral, aunque sí sería un gran paso conocer no sólo el tipo de componentes que forman el sistema de recuerdos, sino también entender la forma en que interactúan entre ellos.

A menudo no disponemos del tiempo necesario para observar con calma todo lo que sucede a nuestro alrededor, como el vuelo de un pájaro o motivos raudos que escapan a la vista. Debemos emplear ese tiempo en captar la mayor cantidad de información posible.

Es obvio que a la capacidad memorística debe acompañarle una habilidad en el ejercicio del dibujo, y ambos pueden crecer juntos. Es decir, si agilizamos los mecanismos de percepción de cerebro; básicos en el proceso de adquisición de información , aprendizaje y memoria; descubriremos que sólo somos capaces de almacenar sólo una pequeña parte.

Simplificando un poco podríamos comparar el ojo humano con la cámara de fotos. Sin embargo, el cerebro dista mucho de ser como un ordenador, como solemos pensar.

Un disco duro almacena fielmente la información que recibe. No obstante el ojo humano recoger unos 70 gigabytes de datos por segundo y nuestro cerebro no tiene capacidad para procesar toda esa cantidad de datos de forma consciente, por lo que filtra y se queda con una fracción mínima en un proceso de discriminación visual básica para que podamos comprender el mundo. Para que nos hagamos una idea, la conexión de ADSL que tenemos en casa es de 20 MB, lo que quiere decir que para llegar a 70 gigagytes el ojo a de procesar más de 3500 veces la capacidad de transmisión de datos de nuestra conexión a Internet. O lo que es lo mismo, le llegan unos tres discos de modo-Ray, 18 horas de video de alta definición…,¡en un sólo segundo!

La información qué guarda y qué descarga nuestro cerebro parece que depende de donde pongamos la atención en cada momento. Para explicarnos podemos hacer un sencillo experimento. Enfoca el dedo índice a un palmo de la nariz. Mira fijamente. Seguramente, verás el índice claro y definido mientras que el resto de la escena será desenfocando. Ese desenfoque te dará la información de lo que el cerebro no está procesando en ese momento porque no es necesario.

Lo mismo ocurre cuando queremos captar a un pájaro en movimiento, bailarines o una escena campestre. El cerebro selecciona cuál es tema de atención. Es como si fuera un tráiler de camión repleto de montañas de archivos y nuestra mente, una costurera que busca como juntar entre todos esos datos y tratar de hilvanar las partes para darle sentido.

Lo mismo ocurre si queremos dibujar recuerdos de la infancia o escenas de la imaginación. Intenta hacer un retrato de tu padre, o de un amigo de memoria. Sorprendentemente el cerebro puede llegar a encontrar la manera de hacerlo, pero para conseguirlo necesitamos apoyos. Nuestra memoria necesita “ganchos ” que le ayuden a tirar de un determinado recuerdo. Por ejemplo, resulta más fácil recordar una escena pasada si vuelves al escenario en que sucedió, como el patio del colegio o a aquel paisaje de tu infancia. Recurrir a la fotografía es un recurso muy habitual.

Nuestros recuerdos no están muy bien organizados, de ahí que necesitemos un contexto adecuado para recuperarlos. Esto comporta desventajas a la hora de dibujar, puesto que cerebro prioriza recuerdos y recuperar aquellos que más utiliza. Puede generar problemas en situaciones que son muy similares, la memoria tiene equivocarse y confundirlas. Es más, cada vez que buscamos un recuerdo en el fondo lo recreamos, lo modificamos lo adornamos. Por tanto tal vez no deberíamos fiarnos en nuestra memoria. En conclusión, tenemos un cerebro para los relatos y otro para las imágenes. Dibujar con rapidez es la manera de obtener mayor espontaneidad. Al principio nos dará pobres resultados pero es una buena inversión de futuro. Nos acostumbra a reaccionar con rapidez y concentración y evita resultados demasiado cerebrales.

Nuestra mente es demasiado racional y temerosa del error y nos frena la mano. Trata de ser intuitivo y realiza bocetos de temas fugaces.

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