Rasgar el papel una técnica y un placer.
Esta entrada trataré de introduciros en la utilización del papel como material de expresión plástica. Rasgar, cortar, desplazar y componer, en una fase primaria pueden técnicas muy expresivas.La utilización del papel como paleta de color es una base excelente y nos remite al “collage” cubista de los años 30. Su revisión nos será muy útil posteriormente para descubrir una manipulación mas completa del papel y otros materiales.
Mi intención es fomentar el desarrollo de la creatividad: Por eso es preciso que practiquéis la técnica solo como base del desarrollo personal de las formas, y no como modelo de imitación en la realización.
De la técnica nos servimos para la creación, pero sin copiar los modelos, porque si no el fracaso en la consecución de los objetivos personales es seguro.
Rasgar, como dijimos en la entrada anterior, nos produce un efecto desgarrador por el mero hecho de romper un soporte impoluto o que a lo mejor hemos sensibilizado con texturas. Es precisamente ese efecto que obtenemos el que queremos transmitir a una obra que desee comunicar cierto dramatismo.
Sobre un papel rectángulo o cuadrado podéis marcar a pulso, sin ayuda de una regla, líneas que no se corten, por ejemplo un bolígrafo sin tinta, solo para grabar y a continuación rasgar por el surco grabado.
Podéis ejercitaros utilizando al principio un rasgado lineal, es decir: vertical, horizontal u oblicuo. Si colocáis estos pedazos de papel separados es fácil observar como se acentúa el efecto de rasgado.
Es recomendable utilizar papel negro o de un color saturado.
Basándonos en las cosas básicas, cuadrado, triángulo y círculo. Observad como se consiguen piezas triangulares de un papel cuadrado.
Para obtener una composición geométrica mas compleja es aconsejable visitar las páginas webs de papiroflexia, origami o papel plegado, hallaréis un sin fin de ideas si marcáis los vértices de cada pliegue.
Para rasgar un círculo podemos utilizar cualquier objeto circular como plantilla alrededor del cual grabar como hemos dicho anteriormente para rasgar siguiendo la línea.
Dividir los círculos recortados rasgando con los dedos nos dará un efecto de rústico que se acentuará si pegamos los trozos de papel dejando entre ellos una separación. Es importante que la distancia entre los “cachitos” de papel no sea excesiva.
Para los ejemplos que muestro a continuación, es importante practicar las formas iniciales como punto de partida, y desarrollar por medio del rasgado el máximo de combinaciones posibles.
Rasgar y doblar las piezas plegadas es otra posibilidad que nos convierte las imágenes en positivas o negativas, al tiempo que descubrimos la simetría como un elemento estabilizador de la imagen.
Podemos utilizar un papel de color por ambas caras para realizar los ejercicios. Dichos ejercicios consisten en rasgar las piezas de una superficie y pegarlas al revés junto al lugar que ocupaban anteriormente.
Al volver las piezas rasgadas podemos cambiarlas de posición.
En la primera fase, realiza los ejercicios con un solo elemento rasgado.
No todas las composiciones deben ser abstractas en su planteamiento. Aunque lo consideremos un ejercicio de adiestramiento y práctica inicial.
La sensibilización del papel, así como su grosor y la gracia con que lo rasguemos provocará un efecto de dramatismo lo cual se transmitirá a la obra bien sea retrato, figura, paisaje, bodegón o cualquier otro género que os inventéis.
El planteamiento inicial debería ser siempre vuestra “idea”, en el cual el tema, el color y la composición sean la base y la técnica la herramienta para lograr su planteamiento. Y nunca al contrario, procurad que no os domine la técnica bien sea por abuso o por falta de habilidad. Como todo en esta vida ejercitarse y practicar la técnica de “cachitos” pide constancia y según me comentan los practicantes es una terapia divertidísima (he podido apreciar en algunas obras todo tipo de “cachitos” desde apuntes de física a facturas antiguas, partituras o anuncios de contactos…)








