Empiezo este blog con espíritu docente. Quiero proponeros un nuevo método para aprender a dibujar de forma intuitiva basado en mi experiencia de más de veinte años enseñando a jóvenes y adultos tanto en la universidad como mi propio taller, ACAI. Si seguís mis consejos veréis que no es tan difícil como parece.
Dibujaras con la mano lo que ves, lo que piensas y lo que sientes. El dibujo posee un atractivo inmediato que conquista y estimular la fantasía; pero deseo presentaros un programa con una sucesión lógica de argumentos para poder entender el dibujo de una forma personal. El dibujo es un medio para aprender a ver, a observar y comprender, confrontar y conocer. Te proporciona una forma de conocimiento. Los sentidos, los movimientos del cuerpo serán algunas de las herramientas con las que aprenderemos a reconocer y a representar el mundo que nos rodea. El mundo de las ideas, de lo que no podemos tocar, de lo que sentimos o investigamos de forma no racional son también objetivo de reflexión a través del dibujo.
Para aproximarnos aquello que queremos representar no deberíamos fiarnos de las apariencias y mucho menos de nuestra memoria visual. Intenta, por ejemplo, dibujar rápidamente un caballo, un pez, una jirafa, aquella fachada de iglesia que has visto pasando cada día. Trata de recordar los rasgos del rostro de un ser querido: tu madre, tu novi@, tu herman@ pequeño… Si quieres dibujar aquel rostro, vas a tener que encontrar sus formas características, descubrir la línea de las cejas, la unión del lóbulo con la oreja, la curva de las aletas de la nariz, el perfil. Nada que ver con dibujarlo del natural: observar sus características formales y empezar por la línea.
El cerebro quiere aprender. Se siente muy estimulado al controlar sus habilidades globales, incluidas las automáticas,aquellas que se desarrollan sin esfuerzo. Por ejemplo, dibujar sin pensar el contorno de las cosas, igual que dibujarías el perfil de una montaña, de un pájaro o una persona. Describiremos más adelante que de esta forma resulta mucho más fácil progresar, enriqueciendo nuestra manera de ver y nuestra percepción. De hecho, el tema fundamental del dibujo, y de la representación visual en general, es cómo utilizamos estas habilidades globales propias del cerebro, incluidos los automatismos, para desarrollar procesos de síntesis para representar primero la forma y después el claroscuro; discernir entre una imagen real o una idea, y elaborar una propia interpretación desde los detalles a lo esencial.

La estrategia general será no saltarse los primeros pasos, porque el proceso de aprender a dibujar también comprende controlar la forma en que el cerebro manejar la información. Empezaremos con la línea en el próximo post. Estad atentos.

