Academia Acai Sabadell


UN CUENTO CHINO.

En 1644, al subir al trono un emperador manchuí, y querer abanderar la dinastía de los Ming, decidió que su bandera debía expresar bravura para conocimiento de todos a través de un gallo de pelea, y mandó buscar a Zhu Da, monje que habitada al sur de China, famoso por sus pinturas extravagantes del nuevo régimen, tras el drama de la caída de los Ming. El encargo se efectuó sin fecha de entrega para no tener que comprometerse con prisas, por eso a menudo se hacía pasar por mudo o por loco.

Sus cuadros, paisajes de rocas abruptas, raíces retorcidas, tenían un semblante violento, fiero y descontrolado. Cuando representaba animales, los hacía parecer agresivos con pinceladas muy desenfadadas. Esas súbitas pinceladas lo convierten en uno de los más originales e inimitables diseñadores de la pintura china, reivindicando así su libertad.

Desarrolló el encargo hasta cuatrocientas veces, sin mostrar su resultado, y amenazado de muerte, se comprometió en el plazo de, no menos de tres días, ni más de tres meses, a entregar el trabajo; pasado los cuales, llegados cabalgando los soldados a reclamar el diseño para el emperador. Agotando la paciencia del primer ministro, al que hace volver una semana tras otra haciéndose el loco sin ni siquiera recibirle; su sirvienta le daba largas con un “el maestro está en ello”.

Finalmente concluyó el ministro:

-Os habéis burlado de mi y del emperador, ¡que le corten la cabeza y la impalen a la entrada!-

-no mi señor- se inclinaban respetuosamente los sirvientes y pupilos. EL MAESTRO HA  SEGUIDO VUESTRAS INSTRUCCIONES.

Tal y como el emperador había manifestado el deseo de un símbolo poderoso, el maestro Zhu Da durante un año no se limitó a ejercer la “función” conservadora y tradicionalista china, de mimesis de un gallo.

                                                                             Estudio Sumi e Anna Couderc. Gallo de pelea.

Propuesta de trabajo: 

El gallo en China es una animal no solo del horóscopo, es también símbolo de prosperidad, suerte, trabajo duro, fiereza y puntualidad…. Aprenderemos a observarlos para dejar que luego se expresen en nuestro trazo. Liberaremos la mente para el trazo sea fluido y efectivo. Usaremos escenas tradicionales e investigaremos en nuevas posibilidades.

Un motivo muy agradecido y fascinante de practicar.  Deja que el trazo de tinta seca dé forma al movimiento.

Zhu Da no vaciló en innovar con su ágil pincel, no imitó la forma, ilustró y expresó la fiereza de las garras de un gallo luchador.

                                                                                            Estudio Sumi e Anna Couderc. Gallo de pelea.

 

Abriendo su estudio dijo:

-Así pues, escoged vos mismo- (las paredes de su estudio estaban repletas, incluso el pasillo, de múltiples gallos con pequeñas variaciones)

-escoged vos mismo la que mas os plazca- solicitó.

Los guerreros no tenían ojos para tantos diseños, y el ministro lo acusó de arrogante y le cortó de un tajo la cabeza. Se oyó un trueno ensordecedor.

Las paredes se resquebrajaron y los gallos escaparon en un vuelo, dejando en su escapada por los pasillos plumas de la cola por doquier.

Los aldeanos dicen que el primer ministro, enloquecido, corría sin sentido tras los papeles por las montañas, y se le ha visto enajenado vagando por los recónditos bosques de  China durante años, dibujos en mano, loco de pasión.

                                                                                Estudio Sumi e Anna Couderc. Gallo de pelea.

Epígrafe histórico.

Tras la caída de la dinastía Ming (1644) ingresó en un monasterio budista, huyendo de las persecuciones, ya que mantenía una relación familiar con la extinta familia imperial. Tras el fallecimiento de su padre, sufrió un terrible choque mental que le condujo a la pérdida del habla; al desconocer muchos datos de su biografía, no se sabe si esta pérdida fue real o fue una actitud de rechazo del artista ante la nueva situación. Su comunicación con el mundo exterior se limitaba a gestos, gritos y risas junto a su lenguaje plástico, todo ello a menudo expresado en estado de absoluta embriaguez.

                                                                                             Estudio Sumi e Anna Couderc. Gallo de pelea.

Sin duda él mismo gustaba fomentar su extraña actitud, adoptando diversos nombres con los que firmaba su obra: Xue-Ge (copito de nieve), Ge Shan (esta montaña), Lu (mono), Wu Lu (mono en casa). En el año 1685, comenzó a firmar sus obras con el nombre de Ba Da Shan Ren (ermitaño del Gran Octavo), procedente de Ba da renjen o “Sutra de las ocho grandes realizaciones humanas”; éste fue, sin duda, su sobrenombre más conocido.

De los pocos trabajos que conocemos de su época budista, se conserva un álbum de pinturas de flores de loto, asociadas espiritual y metafísicamente con el budismo. Hacia los años 1680-1684, abandonó su vida retirada, viviendo con la esperanza de la restauración de la dinastía Ming. En 1689, Kangxi efectuó su segundo viaje triunfal por el sur, deshaciendo todas las ilusiones de los leales a la antigua dinastía.

Con ese viaje coincide una de las obras más conocidas de Zhu Da, denominada Luna y melón (Arthur M. Sackler Museum, Harvard), que por su significado constituyó una prueba más de su lealtad política.

Las obras de su juventud ligan muy claramente a Zhu Da con pintores de la importancia de Ni Zan y Dong Qichang, especialmente en lo que se refiere a métodos de pincelada y composición. Sin embargo, pronto abandonó esta línea, centrándose en la combinación de pinceladas secas y caligráficas con manchas de tinta dispersas por la superficie, que algunos autores han querido ver como manifestación de ausencia de técnica e inseguridad con el pincel.

Al considerar el pincel y la tinta como su único medio de expresión, sus composiciones se alejan de toda idea preconcebida. Tan pronto trazaba líneas ascendentes, como torsiones caligráficas con pincel seco (gan, bi); con el pincel cargado de tinta distribuía manchas que conformaban formas procedentes del mundo natural, en especial flores y pájaros.

A pesar de la falta de uniformidad en la técnica, todas las obras de Zhu Da poseen una fuerte carga de expresividad que las hace fácilmente reconocibles.

Junto a la combinación de pinceladas, Zhu Da dota al vacío de un valor competitivo nunca visto en la pintura china. Su obra fue escasamente valorada en su tiempo, si bien ha tenido una gran influencia en la pintura china del siglo XX, entre todos aquellos artistas que han buscado en la tradición un elemento de renovación y libertad.

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